Los crackers de semillas saludables son una alternativa deliciosa, crujiente y nutritiva a los snacks tradicionales. Esta receta combina semillas como chía, lino, sésamo y girasol, aportando fibra, grasas saludables y antioxidantes que te ayudan a mantener energía y bienestar a lo largo del día.
Perfectos como acompañamiento de cremas vegetales, hummus o queso fresco, estos crackers son ideales para quienes buscan opciones de aperitivos saludables dentro de una alimentación equilibrada y desde un enfoque de nutrición integrativa.
La combinación de semillas favorece la salud digestiva, ayuda a la saciedad y aporta nutrientes esenciales como omega‑3, vitamina E y minerales. Disfrútalos en el desayuno, merienda o como snack entre comidas, y conviértelos en un básico nutritivo de tu cocina saludable.
Estos crackers de semillas saludables son perfectos para meriendas, desayunos o como snack entre comidas. Preparar tus propios crackers de semillas saludables te permite controlar los ingredientes y asegurarte de que sean nutritivos y crujientes.
Son ideales para acompañar con queso de untar, guacamole, hummus de garbanzos, paté casero de hígado de cerdo, etc. Son saciantes y con un toque que no te dejará indiferente
Ingredientes
Puedes variar las semillas según tus gustos: incorpora semillas de calabaza, girasol o amapola para un sabor diferente y aumentar los nutrientes. Estos crackers de semillas saludables son perfectos para llevar como snack fuera de casa y mantener hábitos de alimentación equilibrada incluso en días ajetreados.
- 1/2 taza de semillas de sésamo
- 1/2 taza de semillas de lino
- 1/2 taza de semillas de chía
- 1/2 taza de pipas de girasol
- 1 taza de agua
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 1 pizca de romero
- 1 pizca de sal
Elaboración
- Mezcla todos los ingredientes y deja reposar durante 15 minutos.
- Tritura la mezcla.
- Extiende en papel vegetal con ayuda de un rodillo, pero pon una lámina de papel vegetal encima para poder dejar plana la masa y que no se pegue en el rodillo.
- Con ayuda de un cuchillo haz cortes.
- Hornea a 180°C durante 40 minutos.
- Deja enfriar y corta los trocitos (que será súper fácil, porque ya lo habrás hecho antes de introducirlos al horno). Deja en un tupper de vidrio.
