¿Qué significa realmente hidratarnos?

¿Qué significa realmente hidratarnos?

La hidratación significa aportar agua a nuestro organismo.

Frecuentemente se confunde la hidratación con el simple acto de ingerir líquidos. Sin embargo, la hidratación fisiológica va más allá de “beber agua”. Es el equilibrio homeostático que permite que el agua penetre en la célula y cumpla sus funciones metabólicas.

Pero aquí es dónde te lanzo al pregunta importante: ¿Vale cualquier agua?

Rotundamente, no. La verdadera hidratación es una ecuación que requiere de un componente crítico: los electrolitos. Sin una presencia equilibrada de minerales esenciales como el sodio, el potasio, el magnesio y el cloruro, el cuerpo no puede retener ni distribuir el líquido de manera eficiente.

La clave reside en la densidad mineral. Para que el agua sea biológicamente activa, debe ir acompañada de una matriz de sales minerales.

Pero, ¿Con qué me hidrato?

Tenemos que tener en cuenta que beber agua desmineralizada (aquella que ha perdido su esencia natural) es un trampa biológica. Cuando sudamos u orinamos no solo estamos perdiendo líquido; estamos también excretando minerales y sales vitales. Aquí es donde viene el problema: si reponemos esa pérdida con agua desmineralizada (que no contiene nada) el cuerpo se desequilibra.

El agua debe contener elementos en concentraciones adecuadas:

  • Magnesio: Energía y relajación muscular.
  • Sodio y cloro: Mantienen el volumen de líquidos en su sitio.
  • Potasio: Gran regulador interno de tus células.
  • Calcio: Vital para la señalización celular y estructura ósea.

Correcta hidratación

  • Optimización del rendimiento cognitivo y foco neuronal.
  • Homeostasis y eficiencia metabólica.
  • Gestión de la tensión arterial.
  • Desintoxicación.
  • Filtración renal efectiva.
  • Rendimiento deportivo.

Y un largo etcétera.

Electrolitos, ¿Qué hacen?

  • Gestión de fluidos: Regulan el equilibrio hídrico y mantienen la presión arterial estable.
  • Función neuromuscular: Permiten la contracción muscular y mantienen el ritmo cardíaco constante.
  • Conexión nerviosa: Son los cables por los que viajan las señales de tu cerebro.
  • Salud ósea: Intervienen directamente en la regeneración de tus huesos.

¿La sal es el verdadero enemigo?

No paramos de escuchar que el sodio es el culpable de los problemas renales y cardiovasculares. El sodio no es un veneno, es un nutriente esencial.

Consumir agua de mineralización muy débil o bajas en sodio es un error fisiológico. El sodio no daña el riñón por sí mismo. El verdadero disruptor metabólico y renal suele ser el exceso de azúcar. Los electrolitos son una necesitas fisiológica. Necesitamos aporte de mineral constante en situaciones como:

  • Fatiga crónica: El cansancio persistente suele ser una señal de hiponatremia (bajo sodio) o falta de magnesio.
  • Actividad física: Recuerda que el sudor es una vía de excreción masiva de sales que el agua vacía no puede reponer.
  • Dieta cetogénica, ayunos, etc: Sin reposición, aparece la debilidad.

¿Qué agua bebemos entonces?

Debemos priorizar la densidad mineral.

  • Las aguas de mineralización débil son insuficientes para hidratar un cuerpo activo.
  • Busca la riqueza mineral: Opta por aguas con residuos secos más elevados y un perfil equilibrado de calcio, magnesio y sodio.

No busques agua que no tengo nada; busca agua que te aporte lo que tu metabolismo necesite para funcionar.

Otras opciones son: Utilizar una jarra tipo Alkanatur para filtrar el agua del grifo de tu cocina y añadir agua de mar.

¿Cómo puedo ayudarte?

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