Esta tarta de manzana está deliciosa y hace muy rápida. Hoy te cuento aquí los beneficios de la manzana, ya que es el ingrediente principal y estrella de este postre.
La manzana es rica en pectina, un tipo de fibra que, en crudo, es fantástica pero difícil de procesar para algunos intestinos sensibles. Al someter la manzana al calor (asada o al horno):
- La fibra se ablanda y se libera, volviéndose mucho más biodisponible.
- Se convierte en una especie de “gelatina” que actúa como un bálsamo. Al pasar por el intestino, este gel va “limpiando” y calmando las paredes irritadas.
La pectina cocinada es el alimento preferido de bacterias clave como la Faecalibacterium prausnitzii y la Akkermansia muciniphila.
- Estas bacterias, al fermentar la pectina, producen Butirato.
- El butirato es un ácido graso de cadena corta que es, literalmente, la fuente de energía principal de tus colonocitos (las células que recubren tu colon). Sin butirato, el colon no se regenera bien.
Vamos allá con la receta.
Ingredientes
- 180 gramos de harina de almendra.
- 170 ml de leche o bebida vegetal de almendra.
- 4 manzanas (2 para la mezcla y 2 para decorar).
- 2 huevos.
- 2 cucharadas soperas de azúcar integral o cualquier otro endulzante.
- 1 cucharada sopera de levadura.
- Canela.
- Mermelada sin azúcar (opcional) para añadir por encima.
Elaboración
- Mezcla la almendra molida con los huevos. Esta base es rica en grasas y proteínas, lo que ralentiza la absorción de los azúcares naturales de la manzana.
- Cubre con las láminas de manzana. Al hornearlas, la pectina se vuelve más biodisponible, convirtiendo esta tarta en un bálsamo para tu mucosa digestiva.
- Espolvorea generosamente. La canela no es solo por sabor; actúa como un “mimético de la insulina”, ayudando a tu cuerpo a gestionar mejor los carbohidratos de la fruta.
- Cocina a 180ºC hasta que esté dorada. Un horneado controlado evita la formación excesiva de productos de glicación avanzada (AGEs), que son pro-inflamatorios.